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martes, 29 de mayo de 2012

Suri Cordillerano en el norte de Mendoza

Suri Cordillerano (Pterocnemia pennata garleppi) - Lesser Rhea

"En los páramos y punas del Perú, y mucho mas en las provincias de Cuyo,
 Tucumán y Santa Cruz de la Sierra, se crían gran suma de avestruces.
 (...) Llámese el avestruz en la lengua general del Perú, Suri"

Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo.

Llegando a Mendoza por el norte, en nuestro viaje por Cuyo.

Pasamos la noche en el camping agreste del Parque Nacional El Leoncito, ubicado en el sudoeste de la provincia de San Juan, región del Cuyo. Compartimos el desayuno con algunos chingolos, comesebos y chiguancos, para luego despedirnos de los guardaparques y continuar nuestro viaje hacia Mendoza por un ripio en buen estado que comunica el pueblito de Barreal con Uspallata. Atravesamos la Pampa del Leoncito, a nuestra derecha se extendía el Barreal Blanco y detrás, el Cordón de la Ramada donde se destacaba la mole de uno de los picos más altos de la Cordillera de los Andes, el Cerro Mercedario (6770 msnm.). En la primera mitad del camino se recorren los últimos 40 km dentro de San Juan y las tierras que se extienden a la izquierda están bajo la protección del parque, por lo cual es factible observar fauna autóctona. No tuvimos mucha suerte, pero nunca perdimos las esperanzas. Pocos kilómetros después de cruzar el límite interprovincial, el trazo pasa cerca de la Ciénaga del Yalguaraz. Bajamos la velocidad para observar este lugar y para nuestra enorme sorpresa, un grupo de unas cinco aves caminaba lentamente hacia la ciénaga. No lo podíamos creer. Detuvimos el auto con el mayor sigilo posible y con las cámaras, hicimos lo que pudimos. Lentamente se alejaban, cada vez más. Al menos, nos permitieron registrarlos. En esta nota lo compartimos.


El Suri Cordillerano (Pterocnemia pennata garleppi), Chub 1913, es una raza o subespecie del Ñandú Petiso, Ñandu de Darwin o Choique (Pterocnemia pennata pennata), característico de la patagonia donde su presencia aunque escasa es frecuente. La especie que registramos es una variedad propia de las estepas y altipampas de la puna. Las poblaciones de estas dos razas de una misma especie están separadas geográficamente por más de 400 km. Poseen notables diferencias entre si e incluso para algunos autores serian dos especies distintas. La mayoría las considera razas de una misma especie que presenta una amplia variación individual. La raza que nos ocupa, llamada también Ñandú Petiso Cordillerano, Avestruz Moro o Suri Petiso, se diferencia del Choique por la coloración más ocrácea de la cabeza y el cuello, la presencia de largos plumones escapulares, las cubiertas más oscuras con puntas blancas bien contrastadas y los tarsos con 8 a 10 escutelaciones (el Choique tiene de 16 a 17). Para algunos autores el nombre científico del Suri Cordillerano es Pterocnemia pennata tarapacensis. Otros autores consideran a la especie perteneciente al mismo género del Ñandú y lo denominan: Rhea pennata.

Como dijimos, el hábitat de esta especie son las pampas y estepas altoandinas, puna, altiplano, por debajo de los 4000 msnm. La subespecie que nos compete fue registrada también en la prepuna y la zona de ecótono con el monte, entre los 2000 y 3000 msnm.

Caminaban lentamente, buscando su alimento cerca del mediodía, desde la ruta hacia el este donde se encuentra la ciénaga. Cuando detuvimos el auto, apuraron el paso, dando por momentos algunas carreritas, dispersándose para luego reunirse. Aparentemente se trataba de un macho adulto con cuatro juveniles.

Por momentos casi desapareciendo del paisaje, al que están perfectamente adaptados, pues con solo bajar el cuello lograban ocultarse entre las matas. Con curiosidad volvían a elevar el cuello para observarnos, sin dejar de alejarse.


El Ñandu Petiso, con sus dos razas: el Choique de patagonia y el Suri Cordillerano de la región andina, son parientes del más conocido Ñandú o Suri (Rhea americana). Pertenecen al orden de las Rheiformes y dentro de este a la única familia Rheidae. Son aves exclusivas de Sudamérica, no voladoras y grandes corredoras, de enorme tamaño para la clase; poseen largas patas de tres dedos, cuello largo y cabeza pequeña con grandes ojos que le permiten anticipar la proximidad de sus predadores. Son polígamos y suelen andar en grupos. El macho es el que incuba los huevos (9 a 25) cremosos, que ponen en nidos ubicados en depresiones del suelo, comunmente debajo de la Tola (Prastrephia lepidophylla). Se alimentan principalmente de hierbas con preferencia gramíneas, hojas, semillas y flores. También se incluyen en su dieta los insectos, lagartijas y pequeños roedores.


El Suri Cordillerano se distribuye desde el sur de Perú (Dptos. Puno, Tacna y Moquegua), Bolivia (Oruro y Potosí) y norte de Chile (Tarapacá, Antofagasta y Atacama), hasta el norte de Mendoza en nuestro país. Esta variedad se encuentra en peligro de extinción a nivel internacional dado que sus poblaciones, fuera de nuestro país, son puramente relictuales.


En Argentina su situación es algo mejor, si bien su estado es vulnerable. Existen poblaciones estables en todo el rango de distribución con localidades donde incluso es frecuentemente observado por los amantes de las aves. Entre ellos, el Monumento Natural Laguna Pozuelos y la Reserva Olaroz Cachauri en Jujuy, Los Andes en Salta, la zona de Antofagasta de la Sierra y Laguna Blanca en Catamarca, Laguna Brava en La Rioja, Parque Nacional San Guillermo y Parque Nacional El Leoncito, ambos en la provincia de San Juan. 


Su situación en la provincia de Mendoza es menos conocida, de hecho varias guías de aves no lo incluyen. Juan Carlos Chébez (1994) lo cita para el noroeste de Mendoza basándose en los ejemplares registrados por Reed (1916) para Cerro Pelado y Puente del Inca; la sospecha de Carlos Rusconi para Uspallata y el comentario de Roig (1965) que lo indicó para Yalguaraz (lugar de nuestro registro), Uspallata, Paramillos (confirmamos esta localidad, ubicada a 3000 msnm., por comentario personal de los guardaparques de la Reserva Villavicencio), Cerro Pelado y Puente del Inca, siempre por encima de los 1500 msnm. Chébez además, descubrió una población relictual fuera del ámbito cordillerano, en pleno dominio del monte, en la zona del Parque Provincial Ischigualasto (San Juan) y el Parque Nacional Talampaya (La Rioja).

En la región cuyana se lo suele llamar "Churi" o Suri como en el Noroeste, el vocablo proviene de la lengua Aymará y quiere decir "colgado", dadas las características de su plumaje que pareciera "colgar" desde el lomo del ave.

La zona verde oscura en la imagen corresponde a la Ciénaga del Yalguaraz, que es una gran depresión en el terreno de la planicie que se extiende de entre la precordillera y la cordillera de los Andes, varios arroyos temporarios confluyen en el lugar que conforma una cuenca endorreica. El Suri es un habitante característico de las pampas y estepas andinas, también quebradas, salinas y barreales, vegas, ciénagas y zonas húmedas.


El Suri fue capturado por los grupos cazadores y recolectores nómades desde tiempos inmemoriales, incluso su figura quedó plasmada en el arte rupestre. Las culturas agroalfareras también lo representaron y utilizaron sus plumas con distintos usos. En los tiempos del Incanato la especie fue protegida rigurosamente prohibiendo su caza y la recolección de huevos. Sus poblaciones eran muy densas conformando grupos de 100 a 200 suris. Solo el estado incaico podía utilizar sus plumas en adornos para la vestimenta. Con la colonización española la protección del Suri terminó. Las autoridades coloniales, virreynales y posteriormente de las repúblicas no supieron controlar el aprovechamiento de este importante recurso llevándolo prácticamente a la extinción. El Suri como especie, fue incluido en el Red Data Book aparentemente por su relativa rareza en los países vecinos donde se lo viene cazando en gran medida por sus plumas y su cuero. Si bien esta protegido en todos los países, sus plumas son vendidas en Bolivia para la confección de plumeros. Aparentemente es una costumbre muy antigua pues según relata el Padre Jesuita Bernabé Cobo (1582 - 1657) español, escritor, historiador y naturalista: "...las gastan en hacer curiosos quitasoles y plumeros para sacudir los altares y el polvo de las imágenes, para lo cual son en extremo buenas y muy preciadas; para que salgan los plumeros más galanos, suelen teñirlas de varios colores". Debe agregarse a los motivos de su declinación la caza para la subsistencia y la recolección de huevos. 

Registramos esta especie, Suri Cordillerano (Pterocnemia pennata garleppi) en la Ciénaga del Yalguaraz, noroeste de la provincia de Mendoza, el 25 de enero de 2012 a las 11:45 hs.



Para leer o consultar:

Chebez, Juan Carlos: "Los que se van, especies argentinas en peligro" Editorial Albatros. Bs As 1994. Pags. 76-81.
De la Peña, Martín: "Guía de Aves Argentinas",  Tomo I, 2º Edición, Editorial L.O.L.A., Bs. As. 1992.
Narosky Tito e Yzurieta Dario: "Guia para la identificación de las Aves de Argentina y Uruguay", Vazquez Mazzini Editores, Bs.As. 2006.
Olrog, C.C.: "Las aves sudamericanas" Tomo I, 1º Ed. Universidad Nacional de Tucumán, Fundación Miguel Lillo, Tucumán, 1968.
Olrog, C.C.: "Las aves argentinas, una nueva guía de campo" APN, Bs. As. 1984.


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1 comentario:

  1. muy buena como siempre la nota, con interesantes fotos, yo a este solo lo vi en Temaikèn lamentablemente

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